1.
Lograr atender a algo durante más de diez minutos es todo un logro.
2.
Las cosas pasan a tu alrededor sin que te des
cuenta.
3.
En consecuencia, te ves a menudo preguntando el
por qué de la broma de la que todo menos tú se están riendo.
4.
De las cosas que la gente te cuenta, sólo el 30%
se queda en tu recuerdo.
5.
De la gente que conoces, sólo podrías reconocer
a la mitad.
6.
Eres un gran experimentado en la incómoda
situación de tener que preguntar por su identidad a alguien que supuestamente
conoces.
Perdona pero, ¿quién eres?
7.
En la de contradecirte a ti mismo.
8.
Y en la de no recordar lo que una persona te ha
contado cien veces.
9.
Corres el riesgo de parecer un borde.
10.
De parecer una persona a quien no le importan
los demás.
11.
De parecer un gili******.
12.
Pero no es tu culpa, tienes un serio problema en
la cabeza, es muy duro.
13.
Nunca estás a lo que tienes que estar.
14.
Sólo tú sabes lo que es soñar despierto, porque
lo haces cada segundo que no está durmiendo.
15.
Te mueves por inercia, nunca te fijas por dónde
vas.
16.
Y sueles sufrir las consecuencias.
17.
Te ves en lugares sin poder recordar cómo has
llegado a ellos.
18.
Sueles contar muchas veces lo mismo a la misma
persona.
19.
Conoces el peligro de posponer tus planes dos
segundos, porque para entonces ya los puedes haber olvidado.
20.
A menudo entras en una habitación, y no
recuerdas para qué.
21.
Cada vez que abres el ordenador para hacer algo
importante, te sorprendes distrayendote con cualquier otra cosa.
22. Has
desarrollado la capacidad de fingir que has escuchado lo que alguien te ha
dicho, aunque no sea así.
23. Mirando
al pasado, apenas eres capaz de recordar las cosas que te han pasado en un
primer momento.
24. Y, si
te pones a pensar, existe una enorme posibilidad de seguir sin recordar.
25. Sólo tú
sabes lo incómodo que es tener que fingir acordarte de un acontecimiento
crucial en tu vida... que has olvidado por completo.
26. Después
de varias situaciones incómodas como estas, has aprendido que lo mejor es
cerrar la boca.
27. No es
aconsejable encargarte recados.
28. Ni
consultarte cosas dichas en clase o en el trabajo.
29. Ni
dejarte pendiente de la comida.
30. Siempre
que te encarguen despertar a alguien, lo harás media hora después de lo que
deberías.
31.
Si es
que te acuerdas de hacerlo.
32. Eres
practicamente incapaz de seguir el argumento de una película.
33. Hace
años que tu diario espera que escribas en él.
34. No
entiendes a esa gente que es capaz de concentrarse durante más de quince
minutos en lo mismo.
35. Mirar
al vacío es suficiente para distraerte.
36. Aunque
nadie lo crea... de verdad, en tu cabeza hay algo más que pájaros.
37. Y
cuando se van, todavía queda algo de capacidad de concentración escondida.
38. Si lo usas, salir de fiesta implica SIEMPRE levantarse a la mañana
siguiente con manchas de maquilaje por toda la cara.
39.
Concentrarse en el estudio durante más de media
hora es imposible.
40.
De pronto vuelves a la tierra, sólo para darte
cuenta de que la persona con la que estás lleva hablando media hora sin que
hayas escuchado una palabra.
41.
“Eso es muy importante... ¡anda, un perrito!”
42.
Y, por último, lo más importante... “¿PERO QUÉ
DEMONIOS ME PASA?”.