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sábado, 1 de octubre de 2016

Hasta pronto.

Hola, mis niños. Necesito un tiempo.

Calculando, he descubierto que este blog tiene ya tres años y, a pesar de problemas de constancia, nunca lo he "dejado" del todo, por así decirlo. Pero siento que ya necesito un descanso.
Quizá se deba a la vuelta a la rutina, o puede que el hecho de estar escribiendo mi intento de novela tenga también algo que ver, pero el problema es que ya no me siento tan motivada como antes a la hora de hacer las entradas, me empieza agobiar saber que al Viernes siguiente tengo que tener otra publicación lista para ser colgada.
Creo que unas vacaciones, por muy atrasadas que sean, serán el mejor remedio para solucionar esto, para recargar pilas y volver a vivir Blogger con la misma ilusión de antes.
Como no son unas vacaciones como tal, sino un tiempo de retiro, no sé cuándo volveré a retomar mi actividad, en lo que a publicar entradas se refiere. Tenía pensado aparcarlo por el período de un mes, como en muchos blogs que he visto este verano, pero puede que se alargue algo más, no estoy segura (la Universidad, que su nivel de trabajos y estrés ahora mismo es imprevisible, qué se le va a hacer).
De todos modos, pretendo seguir pasándome por vuestros blogs, así que cualquier día os puede aparecer un comentario mío.
Esto es raro, suena más bien como si estuviera rompiendo una especie de relación, en vez de tomarme un descanso, pero en cierto modo siento como si estuviera cortando mi relación con el blog. No me he separado de él desde que lo creé, no me he separado de vosotros ni de vuestros comentarios, que me hacen muy feliz cada vez que aparecen, este es un momento bastante emocional para mí.
Pero no será para siempre, volveré dentro de poco. Seguramente traiga un montón de textos y de tags que vaya haciendo por el camino en este descanso (ya tengo pensado alguno, pero prefiero dejarlo esperar). No os voy a olvidar.

Y, bueno, yo creo que esto ya es todo lo que tenía que contar. Gracias a todo, por las visitas, por los comentarios y por todo el amor que me dejáis por aquí. Os quiero mucho, de verdad.

Hasta pronto. ¡Sed felices!



viernes, 30 de septiembre de 2016

El papel de tu vida.

¡Hola, mis niños!
Aquí la petarda de Irith delirando de nuevo.

No sé si alguna vez habéis oído hablar de La mujer de negro,si no me equivoco la primera película de Daniel Radcliffe después de Harry Potter. La he visto un par de veces, y a pesar del miedo que me genera no es una película que me disguste, pero hasta que no la vi con mi novio no me fijé en el tema del que vengo a hablaros hoy. Me contó que el chico no le parecía un mal actor pero que, en cuanto le escuchaba hablar, le parecía estar viendo a Harry Potter.
Lo cierto es que a mí no me lo parece, pero me di cuenta de que seguramente no a todo el mundo le pasa lo mismo. Seguramente, la mayoría de la gente que visione la película no verá en ella a Daniel, sino a Harry en una especie de mundo paralelo.

Y no es culpa del actor, que en mi opinión no es malo, sino de un pasado que le precede detrás de la pantalla.

Hay actores que sufren el encasillamiento en un determinado papel, como Ben Stiller, pero a otros les juegan una mala pasada aquellos personajes que han llegado a personificar: Daniel no es el único ligado a un papel.

Siempre me ha llamado la atención el caso de Robert Pattinson. Dentro de lo malo que la gente presupone que es, a mí no me parece que esté tan mal, no me matéis, pero Edward Cullen le ha hecho muchísimo daño, en mi opinión. Ya no es sólo que se le identifique con el personaje, sino que además esta relación es para mal, puesto que no queda mucha gente que aprecie a Cullen y su representación en las películas.
De hecho, a mí me costó que me volviera a gustar después de la saga Crepúsculo, y todavía hoy tengo sentimientos encontrados al verle.

Estos son los casos que más me llaman la atención, pero seguro que hay muchos más. Hay papeles que pueden suponer un antes y un después en tu vida, y desde luego eso no es malo, pero por su puesto ese personaje, si adquiere la fuerza suficiente, puede cambiar la visión que la gente puede tener de ti como interprete.
Por ello creo que es necesario pensar seriamente a la hora de aceptar un determinado papel: puede salirte muy bien, como a Emma Watson; puede pasarte una ligera mala pasada, como a Daniel Radcliffe o... bueno, puedes acabar convertido en el próximo chico brillantina, y esa fama es muy difícil de retirar.

Un beso, mis niños. ¡Sed felices!

viernes, 26 de febrero de 2016

Los de la poca vergüenza: Casados a primera vista.


Yo esta semana no iba a escribir esto. Esta semana tenía planteado escribir una entrada bonita, algo de lo que me hacía ilusión hablar, algo agradable creo.
Pero tendrá que esperar, me siento en la necesidad de dejar en la web mi opinión sobre el capítulo que el programa “Casados a primera vista” emitió el pasado Lunes por la noche.
Aún no me lo creo.
Para quien no lo sepa, Casados a primera vista es un reality que sigue la vida de una serie de parejas que se casan sin ni siquiera haberse visto antes. Durante la temporada, podemos ser testigos de las luchas y aventuras que viven cada una de las parejas en el proceso de convivir y “enamorarse” de un desconocido que ahora es su marido/mujer. Al margen de lo que todos sabemos que un reality es (MOVIDAMOVIDAMOVIDA), hasta el pasado Lunes me entretenía y hasta lo dejaba puesto en la tele, se dejaba ver. Hasta el pasado Lunes.
Voy a contar las escenas que me molestaron en el orden en el que aparecieron. Reconozco que no vi el capítulo entero, tanto sexismo junto pudo conmigo, pero creo que tuve más que suficiente.
Empezamos con el principio, y ya viene el plato fuerte. En una escena nos presentan a todas las parejas reunidas alrededor de una mesa, en una comida de grupo y hablando de sus respectivos matrimonios. Todo normal – cordial dentro del espectáculo esperado – hasta que una de las parejas dicen que aún no han tenido sexo porque ella no quiere.
A partir de entonces somos testigos de un ataque abierto, tenso e indiscriminado contra la mujer. De toda la presión y las reprimendas que sufre podemos sacar una conclusión general: Su deber (recalco “deber”) es acostarse con su marido, aunque ella no quiera, porque para algo es su mujer. ¿Qué no quieres hacerlo?, ¿no te sientes preparada? ¡Me da igual! Tu deber como esposa es acostarte con tu marido por y para su disfrute. Y si no te sientes cómoda con eso no te quejes, no haberte casado.


Hemos vuelto a la época del manual de la buena esposa y yo no me he enterado.
OLE.
Por si esa escenita no me había cabreado bastante, en la publicidad pusieron un anuncio de la empresa de depilación láser “Centros Único” protagonizado por una de las parejas del programa. En ella, la pareja dice cosas como Sí, vale, mi pareja tiene un gran corazón… ¿pero te imaginas que no llega a estar depilada?
Depílate, cerdo/a, o jamás tendrás una pareja que te quiera. ¿A quién le importa tu interior?, si no estás perfectamente depilado no vas conseguir pareja nunca, vas a quedarte sólo viviendo con cinco diez, quince gatos. ¡Ven con nosotros, gracias a nosotros encontrarás el amor!
OLE, OLE Y OLE.
La pena es que después de la escena anterior, el anuncio no parece tan escandaloso.
Terminamos con la última escena que pude tragarme: el día después de la comida, los hombres quedan por un lado y las mujeres quedan por otro. Todo normal.
El problema viene cuando vemos los lugares de la cita: para los hombres, bar de cañas y futbolín; para las mujeres, clase de yoga. Con un par, ¿cuántos tópicos y sexismo les quedarán aún por sacar?
Pero esperad, que esto no es lo mejor: en el programa hay una pareja de chicos gays, adivinad con quienes mandan al novio más amanerado de los dos.
Exacto, con las mujeres. Que yo sepa, un hombre gay sigue siendo un hombre, por mucha pluma que tenga. No sabía que por ser homosexual eras menos hombre, qué cosas.


Quiero dejar claro que yo estas cosas no me las creo. Sé qué es guion, que todo está montado. Pero lo que no me parece normal, es que los guionistas y directores del programa se atrevan siquiera a soltarnos tales desfachateces y se queden tan tranquilos. No me parece normal que la gente no lo vea. No me parece normal que, si buscas en las noticias el episodio del Lunes pasado, nada haga referencia a lo que aquí estoy contando.
Bueno, pues ya estoy yo.
Aún no me lo creo.


viernes, 29 de enero de 2016

Alone.

El escenario está oscuro y frío, oculto tras el pesado telón que escupe motas de polvo por todo el espacio. Con los pies descalzos, noto la brillante madera del suelo congelada bajo mi piel, pero no me importa.
Hoy es el día del estreno, nada puede salir mal.
Me siento tentada a apartar un poco la cortina, a llevar a cabo esa tonta costumbre de ver cuánta gente está esperando a que salgas, deseando verte, dispuestos a dejarse sorprender o a sufrir una decepción. Sin embargo, me detengo a tiempo. Ya estoy bastante nerviosa.
De hecho, siento como si fuera a vomitar. Se me está retorciendo el estómago y me empiezan a temblar las piernas, los retortijones llevan minutos molestándome y un aire frío, que no tiene nada que ver con la tela abierta de mi vestido, me recorre toda la espalda. Odio esta sensación, siempre la he odiado.
Me estoy olvidando de los pasos, seguro que de caminar también. No va a salir bien, no me voy a acordar de mis bailes, con lo que me gustan… ¿Qué pasa si lo hago mal?, ¿qué pasa si me tropiezo, o me equivoco, o no salto a tiempo? Todos lo verán… hay tanta gente al otro lado… se reirán de mí si la fastidio; ay, la voy a liar.
Noto una leve brisa en mi hombro. Sólo es porque Jeremy ha pasado corriendo por mi lado, pero de todos modos me sobresalto. Vuelvo la cabeza hacia atrás, no alcanzo a verle, pero reparo en el rizo castaño que me acaricia la mejilla, se ha salido del recogido que me han hecho para la función.
La función… Sonrío levemente al recordar todo lo que nos ha costado prepararla. Meses de ensayos, de nervios y de ilusión, han sido maravillosos, nunca he sido tan feliz. Me he sentido realizada, apreciada, maravillada; nunca he estado tan enamorada de una obra, nunca he estado tan enamorada de bailar.
Bailar, por eso estoy aquí. Por mi pasión, por mi objetivo en la vida, por mi razón de ser. El aire fluyendo entre mi cuerpo, mis movimientos fundiéndose en sincronía con la música, tan liviana como el viento, tan estable como el junco. Así me siento al bailar, así me he sentido siempre, y lo daría todo por poder ser siempre el espíritu que acompaña con su ser al dulce encantamiento de la melodía, es la vida.
Es el amor.
Y lo voy a demostrar.
Para eso he venido, para eso estoy en este helado escenario, detrás del telón. Para poder compartir con el público del otro lado lo que llevo dentro, el arte que fluye por nuestras venas, la humilde muestra de lo que hay en nuestros corazones. Ojalá les hagamos felices.
No voy a ponerme nerviosa.
Ahora me siento feliz, y me levanto de un salto para adoptar mi posición. El nudo del estómago se ha deshecho, todos los pasos vuelven nítidos a mi mente. Saldrá bien, tiene que salir bien, porque la magia nunca permite el mal. Una paz intensa me invade mientras se levanta el telón.
Sin embargo, sólo el aire frío sale a recibirme. Las butacas están vacías, no hay ni un alma en la oscuridad del teatro. Me pongo recta y, anonadada, me miro los pies rodeados de una espesa capa de polvo que cubre el entarimado: nadie lo ha limpiado, nadie ha preparado esa función junto a mí.
El silencio en mis oídos confirma las sospechas. Estoy sola.









Otra vez vuelvo tarde... lo siento mucho. Aún no estoy hasta arriba con la uni, pero Lovely Complex me ha vuelto a atrapar en sus garras, perdón  >_<


LOVELYCOMPLEXLOVELYCOMPLEXLOVELYCOMPLEX <3

sábado, 9 de enero de 2016

Remora 1.

Los sonidos intermitentes de las máquinas retumbaban en la pequeña sala, haciéndose costumbre en los oídos de quienes estaban allí. Sólo tres personas, dos hombres y una mujer, se encontraban dentro, ataviados con largas batas blancas y moviéndose nerviosos por el recinto. Ninguno parecía querer mirar la cama que se adivinaba en el centro de la habitación, en la que descansaba aquello a lo que habían dedicado sus más esmerados esfuerzos desde hacía meses: El nuevo milagro de la ciencia, el mayor logro tecnológico de la historia.
El ser humano artificial.
Ella descansaba plácidamente, con los ojos cerrados y la expresión serena. Parecía humana, pensó Simón mientras observaba por la cristalera, si no fuera por la reflectante piel blanca que cubría su cuerpo y las placas que se adivinaban bajo su torso. Sin embargo, no podía ignorar la evidencia: en su interior no corría sangre, no necesitaba oxígeno para respirar, nunca sentirí sueño o hambre. Sólo era un robot, no estaba viva, pero aquella gente pretendía que actuara como tal.
Era una locura, hasta ellos lo sabían: Sólo hacía falta ver cómo evitaban mirarla, escurriendo sus miradas al llegar a la cama; evitaban acercarse demasiado, contemplaban nerviosos las máquinas que indicaban el inminente despertar de aquello que habían creado. No sabían lo que iba a pasar, nunca lo habían sabido, pero lo hicieron de todas formas… ahora ya no lo podían parar.
Remora 1 abriría los ojos de un momento a otro, y entonces ningún humano podría detenerla: era más fuerte, más rápida, más inteligente que cualquier ser humano, era invencible. Ojalá fuera utilizada para hacer el bien, ojalá no se rebelara como tantos otros antes que ella, si lo hacía estaban perdidos.
Simón  vio cómo uno de los hombres se armaba de valor, separándose de sus compañeros entre hondas respiraciones y acercándose poco a poco al lecho. Colocó una mano sobre el rostro de Remora 1 y pareció estremecerse, un suspiro se escapó de sus labios.
- ¿Qué hemos hecho…?
Como respuesta a sus preguntas, el sonido de las máquinas se detuvo y, ante la mirada tensa de todos los presentes, el androide se incorporó en la cama. Los ojos de Remora 1, de un intenso azul brillante, se dirigieron asombrados hacia el ingeniero jefe. Una leve sonrisa se dibujó forzadamente en su rostro.
- Buenos días, señor…

martes, 5 de enero de 2016

Lo que no ves.

- No hay nada más de lo que veo aquí – dijo el niño, recorriendo con la mirada el vasto parque.
- ¿Quién dice eso?
- Mi papá.
- Tu papá no sabe nada – la niña rio, dando vueltas sobre sí misma - ¡El mundo es mucho más de lo que ves aquí!
Una mujer pasó a su lado, y la niña se detuvo para observarla: Aletargada, arrastraba tras de sí a un energético perro que inútilmente trataba de vencer la fuerza de la correa.
- ¿Ves a esa mujer? Su perro quiere jugar, pero ella no. Quizá esté triste, o muy ocupada, tal vez sólo tiene sueño. Desde aquí, ¿puedes ver lo que le ocurre?
- No…
- Ah, pero no puedes negar que algo le pasa.
El niño, pensativo, bajó la cabeza. La niña se alejó unos pasos, vigilando sonriente a su alrededor. No pasó mucho tiempo antes de que mirara al cielo y volviera a hablar.
- No puedes ver el universo.
- ¿Cómo?
- No puedes ver el universo – repitió con calma la niña –. No puedes ver todas las estrellas, ni los planetas, ni todas las cosas que el hombre ha puesto en él. Pero sabes que existen.
Contempló al muchacho, cuya expresión abatida reflejaba el reconocimiento de su propio error. Se acercó a él y le apoyó la mano en el pecho.
- No puedes ver tus sentimientos, pero sabes que son lo más real que tendrás jamás – rio de nuevo, y el sonido cristalino de su voz retumbó en cada rincón del parque vacío. Se acercó a su oído –. Las cosas que ves son sólo aquellas realidades que se acercan a saludar, lo invisible se esconde detrás.
Antes de que el niño reaccionara, la niña le dio un beso en la mejilla y, con una sonrisa, se marchó.

viernes, 9 de octubre de 2015

A la espera del príncipe.

Dormida, esperaba a su príncipe azul.
Llevaba años aguardándole, paciente, encerrada en su pequeño rincón. Sentada en su trono de roca débil, contaba pétalos de rosa soñando con su mirada, con sus abrazos, con sus halagos; aunque jamás los hubiera visto, aunque jamás los hubiera experimentado.
Aunque jamás hubiera visto a su fiel caballero.
Pero existía, ¿no? Tenía que existir, estaba segura.
Porque era lo que siempre le habían dicho, su príncipe vendría a buscarla, a rescatarla. ¿Por qué habrían de mentirle?, ¿por qué no tendría que aparecer?
Era su destino, ella sólo tenía que esperar.
Pero lo que la princesa no sabía, es que el príncipe no iba a venir.
Porque ella ya no era una princesa, él ya no era un caballero andante en busca de una dama en apuros a la que salvar. Las princesas murieron hace mucho, víctimas de sus cárceles y sedas, y los valerosos nobles decidieron que no merecía la pena jugarse la vida por ellas. Los cuentos de hadas desaparecieron, los dragones no volvieron, los besos de amor a medianoche y las manzanas envenenadas quedaron en el recuerdo.
Nadie vendría a rescatarla, tendría que rescatarse ella. Como nunca ha ocurrido, como siempre debió ser. Usando su inteligencia y su valor, aquellos entes escondidos en su ser; olvidando las rosas, olvidando las manos de pálida piel.
La princesa dormía, ignorante de todo eso. Y esperará, día y noche, al pretendiente que debe ser el de sus sueños, al padre de sus hijos, al hombre de su vida.
Y esperará y aguardará, hasta el final que no será feliz.
Pero quizá, sólo quizá, la princesa se canse de estar allí. Quizá, sólo quizá, decida que ya ha esperado bastante y se aleje de allí, en busca de una vida mejor. Quizá, sólo quizá, emprenda su propio camino, como la guerrera fuerte que en realidad es.
Y entonces, probablemente, encontrará no a su príncipe, sino a su compañero. Al padre de sus hijos, al hombre de su vida, a aquel con el que compartir una vida. Allí, en el cruce de caminos, se encontrarán.
Y serán iguales, y recorrerán su senda como ha de ser.
Como hombre y mujer.

No como príncipe y princesa.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Mis inicios con el inglés: Betwixt.

¡Hola mis niños! Hoy vengo a hablaros de mis inicios con los libros en inglés, ya que acabo de leer el primero que no tiene como función enseñar a leer en este idioma. Hace poco vi en el blog de Everybody is going crazy la reseña de un libro, Betwixt. En su entrada decía que le había gustado, que era cortito y que el nivel de inglés no era muy difícil.


Una extraña intuición/impulso/fuerza/loquesea me empujó y, en menos de una hora, el libro estaba comprado y pendiente de envío en Amazon. Me llegó al día siguiente y estaba previsto para cuatro días después, sigo alucinando, y en seguida me lancé a leerlo.
La verdad, me ha ido mucho mejor de lo que esperaba. Obviamente, contaba con la ventaja de que no he dejado demasiado de lado el inglés, pero nunca sabes qué esperarte.
Me enteré de bastante: o sea, siempre había cosas y palabros que se me escapaban, pero como siempre estaba al corriente de lo que pasa en general, me era suficiente. A medida que avanzaba sí que iba buscando más cosas en el diccionario, porque me iba gustando de tal manera que sentía la necesidad de saber ABSOLUTAMENTE TODO de lo que iba pasando, pero en líneas generales no ha sido difícil.
Lo único, por supuesto me cansaba y tardaba más al leerlo, pero eso es normal, supongo, jajaja.
Respecto al libro, decir que lo amo, y lo amo muchísimo. En el fondo, sabía que lo iba a adorar desde que vi su portada, por eso tardé tan poco en hacerme con él. Mi intuición ha acertado <3 <3 <3
En serio, me encanta. Cuando no estaba muriendo de amor estaba llorando, y cuando no estaba alucinando y conociendo a unos personajes maravillosos, y cuando no... me seguía gustando muchísimo y enganchando. De veras adoré a mi pequeño. Me he enterado de que tiene dos historias cortas enlazadas, una que sucede antes de Betwixt y otra después, y las necesito muchísimo, pero en inglés.

Así terminó mi pequeño <3 <3 <3 <3 <3

En definitiva, aunque se puede decir que me ha costado un poco, me ha gustado leer en inglés, de hecho quiero leer más. Y adoro Betwixt, por si aún no ha quedado claro.

Un besito, mis niños ^^ ¡Sed felices!

sábado, 12 de septiembre de 2015

El mundo llora, Aylan.

Mrs Ollivanders creó esta iniciativa, y yo aporto mi granito de arena.


Hace ya algunos días, pero todos recordamos a Aylan, aquel niño que murió ahogado cuando trataba de huir de su país natal, Siria, para encontrar un refugio en Occidente. Tendría que decir algunas palabras dirigidas hacia él, pero no puedo.
Porque como él, muchas más personas mueren tratando de emigrar de su país natal, desesperados. Esto lleva pasando desde hace mucho más tiempo del que pensamos, pero nunca hemos hecho caso, ha hecho falta que un pequeño niño muera para que nos demos cuenta.
¿Por qué?, ¿por qué nunca nos fijamos en lo que nos rodea hasta que algo horrible ocurre?, ¿de verdad somos tan egoístas como para no poder mirar más allá de nuestro propio ombligo? A veces me da vergüenza, a veces no sé qué estamos haciendo… Cientos de personas fallecen igual que Aylan todo el tiempo, y nosotros seguimos sin una solución. Darles un hogar no es suficiente.
Dan igual nuestras buenas intenciones, algún día, si su situación sigue así, no habrá lugar que darles, esto es sólo ganar tiempo.
Cuanto más tiempo, más Aylan habrán.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Con tan sólo un botón.

La gente alrededor, generalmente, vive feliz con su vida. La mayoría no tienen grandes responsabilidades: llevar pronto a la gente que se sube en su taxi, abastecerse del suficiente alimento para sus clientes, hacer bien las cuentas de la empresa… no son presiones demasiado grandes comparada con la mía, con la que existe en mi profesión.
Pulsando un solo botón, yo puedo destruir toda la ciudad.
Es un botón grande, rojo, situado en la sala principal del Centro de Control de Población. Está bien protegido, encerrado en una fuerte vitrina que sólo puede ser abierta mediante la identificación de la huella dactilar del interesado; nadie quiere que sea pulsado por accidente, es demasiado peligroso.
Pero está allí, a pesar de todo, y todavía no entiendo muy bien por qué. Se supone que es para emergencias: una horrible epidemia, una guerra civil, el hecho de que la ciudad se convierta en un peligro para el resto del mundo… Se supone que, ante esas circunstancias, es justificable hacer cenizas la ciudad, pero yo no puedo compartirlo aunque lo intente.
¿Quiénes nos creemos para decidir así sobre la vida de cientos de inocentes?, somos personas como ellos, sus vecinos, sus amigos. Yo no soy más importante que aquel que observa las fluctuaciones de circulación al otro extremo de la sala, y los dos juntos sólo somos dos muchachos sin nada a destacar… Sin embargo, los dos podemos destruir nuestro pueblo si queremos.
Con un botón, un solo botón. Enorme, rojo, en medio de la sala… al alcance de cualquiera.
A veces tengo pesadillas, a veces pienso en eso y no puedo dormir. En mi ciudad estallando, volando por los aires y destruyéndolo todo por un simple toque. En mis pesadillas soy yo quien lo diseña, quien lo construye y lo instala, y el botón palpita y se ilumina llamándome, tentándome cada vez más… hasta que me acerco a él con el dedo extendido frente a mi rostro, que lo contempla todo horrorizado, sin poder hacer nada.
Es terrible vivir así, sabiendo lo que esconde el Centro. Nadie lo sabe: el taxista, la cajera, el contable… ellos no saben lo que pasa, la existencia de esa arma sin razón de ser que guardamos a la vista de todos aquí. Si lo supieran…, si al menos lo sospecharan, no puedo imaginarme que ocurriría.

Porque en esta habitación, donde debemos proteger y controlar su vida, tenemos la posibilidad de hacer todo lo contrario. Podemos ponerlos en peligro, podemos hacerles daño, podemos destruirlo todo… con tan sólo un botón.

domingo, 23 de agosto de 2015

Te lo daré todo.

Te lo daré todo, todo lo que existe en mi interior.
Mis sueños, mis frustraciones; mis esperanzas y deseos. Todo lo que tengo, todo lo que soy y lo que alguna vez fui.
Todo eso te lo doy, te lo regalo, así qué cógelo si algún día quieres.
¿Para qué lo quiero yo? Ya no lo necesito, ya no me sirve de nada. Todo se ha ido, todo por lo que un día llegué a vivir, así que aquello que construí en relación a ello no tiene ninguna utilidad... quizá la tenga para ti, quién sabe.
Por favor, acéptalo, no me digas que no. Quiero dártelo, sólo tú sabes valorarlo como creo que se merece: porque tú siempre lo has hecho; siempre has guardado los recuerdos, siempre has amado el viento del pasado y la marca de la experiencia, la dulzura del primer amor y la memoria de los grandes momentos. Te admiro por ello, de veras, pero yo no puedo hacerlo.
Yo sólo quiero seguir adelante, esfumarme y regresar lejos de aquí. Ligera como el aire, sin peso a mis espaldas, sin la carga de todo lo que tuve dentro, de todo lo que he sido. Por eso te lo doy a ti, para que lo guardes porque, aunque ya no lo quiero, tampoco deseo que se pierda en el camino.
Cógelo, te lo ofrezco hoy: con las manos llenas, el ser vacío, llena de paz y de nada, los ojos cerrados y la sonrisa en el rostro, exactamente como quiero estar. Sólo espero que algún día puedas perdonarme, que algún día sepas vivir con el peso que te cargo, sé que podrás.
Si no lo supiera, si no estuviera segura de ello, no lo estaría haciendo. Pero aquí estoy, con el corazón abierto, sólo para ti. Sólo a ti te lo daré: todo, todo lo que tengo, todo lo que soy y alguna vez fui.
Puede que nos volvamos a ver, quizá.

martes, 28 de julio de 2015

Que te chupen lo que quieras, menos las ganas de vivir.

En la vida no deberías sentir dolor, no deberías sufrir, no deberías llorar si no es por emoción. Pero no seamos ingenuos, eso es imposible.
Así que, al menos, que no te duelan, que no te hagan sufrir, que no te hagan llorar.
Nadie merece eso,  o al menos la mayoría. Que te ataquen es duro, sobretodo cuando no has hecho nada para ganártelo, y todos sabemos que estas cosas pasan: que la gente es cruel, que el mundo es injusto, que se habla mucho y se pregunta poco, que las palabras duelen más que los golpes (menudo hecho).
Lo mejor que puedes hacer, es tratar de ignorarlo.
Porque la gente se mete, y se va a meter – de hecho, que tire la primera piedra quien no se ha metido alguna vez –  y va a ser así siempre, te guste o no. De modo, que ignóralo, o al menos inténtalo. Sé que es muy fácil hablar así, que cuesta muchísimo, que hasta que yo misma lo logre aún falta bastante, pero qué otra nos queda.
Realmente no hay más solución: porque o sales adelante, o te hundes con tus burlas, y eso no puede ser.
Que te saquen lágrimas, pero de emoción; que no te dejen dormir por la ilusión que llevas dentro; que leer ese comentario no cambie tu expresión; que cualquier contacto se pueda bloquear; que las muecas se difuminen; que no siempre hay que perdonar; que los “no” también existen; que te chupen lo que quieras, pero nunca la alegría, el color ni la energía de vivir.
Y con toda la modestia que tengo, coge este pensamiento y llévalo a tu mente. Prometo que yo también lo haré, que lucharé para hacer de lo imposible una realidad; lo difícil fácil; la frase casi sin sentido en una gran ventaja.

Si sufres, que al menos no sea por alguien.

viernes, 17 de julio de 2015

Mi cita preferida: Asúmelo.

“Siempre he creído que el arrepentimiento es el analgésico de los moralistas y el anestésico de los cobardes”
Risto Mejide. El pensamiento negativo.


Hoy vengo hablaros de mi cita. Esa frase que te hace pensar, reflexionar, y que seguramente se quedará grabada en tu mente para siempre. Para algunos quizá sean frases positivas, claramente alentadoras, o eso es lo que pienso en mi segura ignorancia.
En fin, esta es la mía.
Claramente, hay más. Yo también adoro las frases románticas y aprecio en mucho cualquier tipo de consejo y de reflexión, no os vayáis a pensar que menosprecio a las demás comparadas con esta. Miles de frases me han hecho pensar y me han ayudado en los malos momentos: frases quizá tontas, frases que para otros pasan totalmente desapercibidas, de echo una está sacada de Lovely Complex, pero está es especial. Quizá es que es la primera, quizá me marcó más, pero de ella saco una gran lección, en mi opinión, y hoy quiero contárosla.
Obviamente es MI lección. Seguramente Risto Mejide no lo vea así, seguramente no lo escribió para que yo sacara conclusiones, seguramente lo que he aprendido de ella no es lo que él quería enseñar, si es que quería hacerlo. Sin embargo, alguna vez he oído eso de que cada uno interpreta un escrito como quiere aunque no sea su significado original, y me voy a aplicar el cuento.
Afronta las consecuencias: eso es, en gran medida, lo que yo saco de aquí. Todos hemos pasado momentos en la vida en los que nos hemos equivocado, o creemos haberlo hecho; el “y si...” ha rondado miles de veces por nuestras cabezas y, seguramente, nos hayamos arrepentido de una acción cometida.
Pero el arrepentimiento no sirve para nada, sólo es un sentimiento que nos reconcome por dentro y no nos ayuda en absoluto. Te hace sentirte mal, te duele y no va a cambiar, en absoluto, tu situación. Entonces, ¿para qué conservarlo cerca?
No te limites a arrepentirte, no germines ese sentimiento en tu interior hasta que crezca y te ahogue. Si puedes cambiar lo que has hecho, si puedes hacer algo para mejorar lo que has roto entonces hazlo, si de verdad quieres, y cambia el rumbo que has generado, no hay problema si todos los implicados en la situación aceptan modificar ese futuro, mejor para todos pues, ¿no?
Pero si no puedes, no vivas con ese mal.
Si es que has hecho malo y lo sientes, sabes que te has equivocado, perfecto. Eso significa que tienes moral, empatía, como tú lo llames, y que has aprendido de tus errores, pero no tiene sentido que pases toda tu vida dándole vueltas hasta que no puedas sonreír.
Y si no ha sido malo como tal, pues mejor me lo pones. Entonces tiene incluso menos sentido que te arrepientas, no es bueno pasar tu vida pensando: “no debí haberlo hecho, ahora esto sería diferente si no hubiera tomado esta decisión...”.
Simplemente, levanta la cabeza y asume las consecuencias que vengan, con valor y dos cojones, si me permitís la expresión. Total, no puedes cambiarlo, ¿qué otra te queda? Seas quien seas, serás lo bastante fuerte como para levantarte, así que asume las consecuencias de tus actos, porque de todos modos tampoco te queda otra, así que mejor que lo encares como merece.
Y ahora, antes de terminar, quiero resaltar algunas excepciones y lagunas legales, que con esas mal vamos y quiero evitar las que se me ocurren ahora, por si acaso.
Punto uno: Vamos a ver, por ejemplo, matar a alguien no es algo que te quites de la cabeza fácilmente, e incluso para muchas personas, incluida yo, es una falta de respeto que trates de pasarlo por encima como si nada, con asesinos sobre todo, sobre eso tengo mucho que decir y nada bueno. No soy una persona insensible, absolutamente para nada, y sé que hay casos en los que esta lección mía no tiene sentido alguno e incluso puede ser reprochable.
Punto dos: Que tengas que afrontar las consecuencias no significa que no puedas quejarte. Todos tenemos el derecho a desahogarnos, y decir que algo nos molesta, en mi opinión, no es incompatible con afrontar esa molestia y seguir adelante.
Hasta aquí las lagunas que se me ocurren, y seguro que hay más que aclarar, no estoy del todo segura de haberme expresado como quería. De todos modos, cualquier polémica que pueda surgir en los comentarios la discutiré y trataré de resolverla, ya que a eso me arriesgo. Cumpliendo mi propio consejo, asumiré las consecuencias de la publicación de esta entrada.
Hasta aquí por hoy, mis niños, espero haberme expresado bien hablando de lo que significa esta cita para mí.

Un beso.

lunes, 11 de mayo de 2015

Rabia.

Y gritar, y romper el cristal, y gritar al mundo que lo odio todo, que los odio a todos, que ya no puedo más, que estoy hasta los huevos.

Hasta los huevos de mi vida, y del mundo, y de sus santos cojones. Y si me fastidian yo fastidio. Porque sí, porque el mundo es así, porque me da la gana, porque qué coño.

sábado, 18 de abril de 2015

Saldrás adelante.

Deja de llorar, límpiate las lágrimas.
Ellos no merecen tus llantos, no merecen tu sufrimiento, no merecen tener el placer de destruirte mediante sus estúpidas pullas. Tú eres más fuerte que todos ellos.
Sí, lo eres, aunque ya no te lo creas. Yo sé que puedes con todo esto y con más, sé que te alzarás sobre todos ellos humillándoles en la sorpresa de verte volar. Sé que eres fuerte, resistente, y que todo esto no va a terminar con tu seguridad.
Confío en ti, cariño, y créeme cuando te digo que tú no serás una de esas personas débiles, una de esas que salen de aquí incapaces de saber quiénes son, de actuar conforme a ello, de valerse por sí mismas. Tú no perderás tu integridad, tu independencia, tú seguirás tu camino consciente de la realidad, consciente de que lo mejor no es lo que siempre te han hecho creer, aquello que todos ellos te han enseñado a admirar, sabiendo que nunca te lo van a conceder.
Serás más sabia, más valiente de lo que jamás has sido, y no te temblará la mano a la hora de despedirte de aquello que no te haga bien, a la hora de saber lo que te conviene y lo que no, a la hora de decidir conforme a la realidad, porque ya la has sufrido. Y sabrás valerte por ti misa, y serás independiente, sabiendo que hacer cosas sola no es ser una pringada, y serás fuerte, y no te hará falta la compañía de nadie para vivir, ni la aceptación del mundo entero para poder dormir por las noches, ni tendrás que seguir la corriente para sentirte bien.
Tú eres grande, tú eres fuerte, tú eres única e increíblemente especial; tú sobrevivirás y volarás, escaparás y pasarás por encima de todos los demás, saldrás de aquí, y serás mejor que nunca.
Eres fuerte, eres valiente, eres mejor que todos ellos.
Nunca lo dudes, aunque hoy no te lo creas. Yo sí lo sé, y con eso por ahora basta. Tú lo descubrirás, dentro de poco, y yo seguiré aquí para decirte lo orgullosa que estoy de ti.
Así que no llores, princesa, sécate esas lágrimas y levántate. Alza la cabeza, mira al frente, con esa seguridad que sé que tienes, con la fiereza de quien sabe defenderse.
Tú serás fuerte, tú serás la mejor, tú serás el ejemplo a seguir por quienes vienen detrás.
Sé que vales, lo sabrás.
Sigue adelante, princesa, ya falta poco. Y cuando esto acabe, todo será mucho mejor.

Te lo prometo.

jueves, 22 de enero de 2015

Frente al mar.

Tan pausada como el movimiento de las olas.
Tan tranquila como el mar puro, liberado de todo.
Así me siento frente a al océano, a solas sin nadie más rondando por la arena; acunada por el sonido de las olas al romper; disfrutando del frescor que el cielo encapotado aporta a mi piel.
No hay nada más, sólo la paz y yo. Cierro los ojos y me acuno por el sonido que calma y ayuda a dormir, aunque no quiera hacerlo. Si me duermo, cortaré el momento, y nada merece ser eterno tanto como este instante. Este instante en mi tierra, en mi entorno, entre el medio al que pertenezco y al que me gustaría pertenecer.
Siendo yo misma.
Entierro los pies en la arena y dejo que su frescor me invada; el viento mueve mi cabello, pero tiene la delicadeza de no ponérmelo en el rostro. Es todo un detalle, si no no podría apreciar el olor salino del mar, vería interrumpido mi oasis por algo tan nimio e inoportuno como una incomodidad.
La incomodidad no tiene cabida aquí.
No tiene cabida porque mi cuerpo y mi espíritu se calman poco a poco, ayudados por las olas que me acunan sin rozarme; mis ojos se cierran sin darme cuenta, arrullados por su sonido; mi mente escapa de la realidad y vuela fuera de mí, siendo libre en todo su esplendor.
No quiero volver, quiero quedarme para siempre aquí.

Frente al mar.

viernes, 16 de enero de 2015

30 cosas que he aprendido a partir de los 18.

Desde los brindis de año nuevo, he estado pensando en hacer “listas” respecto a determinados temas. Hace mucho que veo este estilo de cosas en Facebook o en Internet, y algunas me gustan mucho y me resultan muy entretenidas.
No sé qué tal resultará, ni si os gustará, de modo que os agradecería que me expreséis vuestras opiniones en los comentarios. Gracias, mis niños.

1.       Que si no te aprendes tu DNI después de rellenar los formularios de la Selectividad, no lo harás nunca.
2.       Lo cara que es la Selectividad.
3.       Y la educación.
4.       Lo caro que es todo, en general.

5.       Que los veinte están más cerca de lo que parece.
6.       Que la cuesta de Enero existe.
7.       Que hay que aprender a ahorrar.
8.       Que a partir de la segunda vez, sacar dinero del cajero pierde su gracia.
9.       Que cosas imposibles y complicadas como pedir cita en el médico o rellenar formularios no son tan imposibles ni complicadas.


10.   Que la inocencia de los niños es muy valiosas.
11.   Que la ignorancia es la felicidad.
12.   Que la vida universitaria que pintan las películas es una de las mayores mentiras de la humanidad.


13.   Que a veces hay que ser borde.
14.   Y llegar el primero.
15.   Que ser un trotamundos no es tan fácil.
16.   Que te puedes meter en líos más grandes que llegar tarde a casa.
17.   Que las responsabilidades son una mierda.
18.   Y que cada día hay más.
19.   “¿Tu único deber es estudiar?” ¡Olvidalo!
20.   Que a cada momento que pasa hablas más como tus padres.
21.   Que hay mucho inútil en el mundo.
22.   Y mucho caradura.
23.   Y mucho impresentable.
24.   Más de lo que pensé.
25.   Que las piscinas de bolas no deberían ser sólo para los niños.


26.   Que no podré evitar durante mucho tiempo más coger el volante de un coche.
27.   El esfuerzo real que supone independizarse.
28.   Que eso no es tan fácil como parecía al principio, al igual que ser un trotamundos.
29.   En serio, ¿de dónde saca el dinero esa gente?

30.   Que crecer es muy duro, vaya.

martes, 23 de diciembre de 2014

Falsa sencillez.

Es tan sencillo, tan fácil... tan simple como apretar un botón.
Con el dedo en el gatillo, sólo hace falta un pequeño impulso para desencadenar un huracán. Para infundir el terror, para dar una señal, para destruir una existencia.
Cuantas consecuencias para un simple instante.
Siempre me fascinó eso, la sencillez del funcionamiento de las pistolas. De pequeño pensaba mucho en eso, en cómo con ella un leve movimiento podía desencadenar consecuencias tan grandes. Deseaba desde entonces tener una, para poder experimentar tan sólo una vez lo que me obsesionaba a casi todas horas. Pensé que sería fácil.
Pero no lo es.                                                                  
Llevo diez minutos sujetano la cola de Leia, mi perra, y la pobre está empezando a ponerse nerviosa. Aunque puede observar el cañón de la pistola apuntando a su rabo, es incapaz de saber lo que pretendo hacer, pero estoy seguro de que nota mi inseguridad, de que intuye que algo no marcha bien.
La seguridad que he experimentado al llegar a casa con el arma y llamarla con un silbido se ha esfumado por completo cuando la he apuntado. Por supuesto no quiero hacerle daño, no pretendo que muera, sólo quiero experimentar, pero ahora mismo mi mano tiembla con violencia, me siento incapaz de apretar el gatillo. ¿Qué pasará si le hago más daño de lo planeado?, ¿qué pasará si deja de quererme? Tengo mucho miedo, no esperaba que esto fuera tan difícil.
¡Maldita sea! ¡Siempre pensé que sería fácil, cuestión de un segundo! ¿Qué me está pasando? Debería de ser fácil, sólo es apretar el dedo, ¿por qué es tan difícil?
Noto cómo las lágrimas luchan por salir de mis ojos y, frustrado, no intento detenerlas. El sonido de mi sollozo preocupa todavía más a Leia, que se me acerca y empieza a lamerme la cara. Me adora, me está intentando consolar, ¿cómo puedo hacerle algo tan cruel?
Se acabó, me rindo, no puedo más. Bajo la mano y contemplo la pistola que sostiene con un rencor que acaba de florecer. No puedo creer que hasta hace un momento sintiera fascinación por este asqueroso objeto, no se merece ni el respeto, ni el de nadie. Soy incapaz de comprender cómo el hombre ha podido crear un invento tan atroz.
Siento que he desperdiciado mi vida deseando una cosa de estas. Como cuando una película en la que tenías puestas muchas expectativas resulta ser horrible, como cuando descubres que tu mejor amigo no es quien decía ser. Pero no voy a derrumbarme, voy a ser más fuerte que mi decepción, no pienso permitir que esta basura me atraiga nunca más.
Abro la papelera y tiro la pistola en ella, ni siquiera pienso reciclarla. En cuanto se cierra, le doy una patada y vuelvo al salón, donde Leia me mira feliz, esperando a que la mime.
Me tiro en el sofá y la llamo para que se recueste encima mía, como siempre hace. Su calor me consuela, alivia en parte mi pena, puedo estar tranquilo.

Cierro los ojos, me siento en paz.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Adelante.

Sé que el camino es largo, pero no puedes rendirte.
Ya has avanzado mucho, no estás lejos de la meta. No puedes rendirte ahora, has hecho demasiado esfuerzo como para abandonar, no puedes permitírtelo.
Sigue así, continúa hacia delante. Puedes caer, pero levántate de inmediato y jamás te detengas. La meta es sólo para los mejores, y tú lo eres, debes estar ahí.
Eres fuerte, eres valiente, eres es el mejor de todos ellos. No permitiré que pierdas, no puedes dejar que te pasen por encima, porque tú eres superior, lo supe desde el primer momento en que te vi, y no mereces ser olvidado.
Y no te engañes, sólo el vencedor podrá vivir para siempre en la memoria de la gente. Los demás terminan siendo parte del olvido, de las brumas de un pasado que nadie se molesta en rememorar; todos ellos no serán nadie, pero tú serás alguien, el que los derrotará a todos, el legendario vencedor que pasará a la historia.
Así que continúa hacia delante, mi pequeño. No te rindas, no caigas, no dejes que nadie te deje atrás. Sólo puede quedar un vencedor, el mejor de todos, y ese eres tú. Tus contrincantes no son más que insectos comparados contigo, así que ya sabes lo que tienes que hacer:
Alza el vuelo, llega hasta el final, supéralos a todos.
Que tu nombre quede grabado en la historia, que tu persona protagonice leyendas, que tu legado llegue a todos los rincones del mundo.
Sólo tú te lo mereces, jamás lo olvides.

Mi gran campeón.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Cadena de recuerdos #7

PARA SHIINNA, UNA DREAMER ÚNICA

Como quizá algunos ya sabréis, Shiinna Vidal, del blog Boulevard of Broken Dreams Histories, se ha marchado hace unos días de la blogosfera. Por ello, algunas de mis compañeras Dreamers (pertenecientes al grupo que ella fundó) y yo estamos haciendo esta cadena de recuerdos en su honor.


Recuerdo bien el día en que conocí a Shiinna. Bueno, miento, no es el día el que recuerdo bien, sino la manera en que la conocí.
Fue a través de un comentario, como muchas de mis Dreamers. En él, me anunciaba que me había nominado a dos premios, y que el motivo era que de verdad le había gustado mi blog.

“¡Hola! Quiero decirte que estoy pasando por varios blogs a dejar un granito de arena. El tuyo me ha conquistado, es hermoso, pulcro, bien organizado y tiene un contenido que merece la pena ser apreciado por todos. Por todas estas razones y muchas más, he decidido nominarte a un Liebster Award y a un premio Dardos. (...). Recuerda: Nunca desistas de tus sueños. ¡Dos besos!”

Imaginaos mi felicidad cuando lo leí: yo, con mi blog enano; yo, que fluía por Blogger desesperando por un comentario; yo, que sólo empezaba en el mundillo de los premios... ¡tenía un blog que le gustaba tanto a alguien! La ilusión que siempre sentía por los comentarios bonitos se vio incrementada por este.
Así pues, corrí rauda y veloz a hacer la entrada del premio y, cuando me encontré con BouOfBroDreams (siempre llamo así a su, ya desaparecido, blog), me enamoré. Primero, por el diseño: era dulce, agradable, como el interior de un cuento de hadas (yo lo veía así, ¿vale?, vale) y, segundo, por la música, me encantaba la música que tenía: recuerdo claramente cómo me puse a escribir la entrada con su lista de reproducción sonando, y no la pare en ningún momento. Además, gracias a su comentario, ya veía a mi futura abuelita Dreamer como una persona encantadora... sólo un comentario y ya me caía bien.
Comencé a seguir su blog y, un día, vi una entrada que me llamó la atención: Shiinna inauguraba un grupo de Whatsapp “Wapp Dreams” y nos invitaba a todos sus seguidores a unirnos. Guiada por un impulso mandé un e-mail con mis datos y, el 20 de Julio, me convertí en una Dreamer más.
Así conocí a mis niños blogueros (o al menos, a la mayoría). Cuando entré, sólo éramos cinco o seis, y nuestro humilde grupo ha crecido muchísimo en todo este tiempo. Nunca se ha podido decir que estuviera muy metida: no soy la que más hablo, ni la que más ha participado en las iniciativas propuestas, ni la que más relación establece con el resto... Pero sí que he conocido a gente maravillosa, he reído, me he sentido apreciada, he pensado y he conseguido cosas maravillosas como hacer crecer mi pequeño blog o conseguir una madrina fantástica. Y todo gracias a Shiinna.
Ella es maravillosa, una persona increíble. Recuerdo especialmente sus esfuerzos por ayudarnos a todas, por hacer que nos sintiéramos bien y saliéramos adelante con nuestros pequeños rinconcitos en la web; ese punto gracioso y especial que le daba a la mayoría de sus entradas; cómo aparecía siempre con algún consejo ante cualquier problema y su bondad y pacifismo. De hecho, mientras pienso en todo lo que destacaría de ella, no he conseguido encontrar ningún momento malo... supongo que eso dice mucho, ¿no?
Para terminar con la excursión por mis memorias, quiero destacar su pasión por “Mírame y dispara” de Alessandra Neymar, y su política de siempre, siempre, SIEMPRE hacer las entradas de los premios y, más importante si cabe, NOMINAR a gente en cada una de ellas (yo no lo hago, lo siento). Pienso que Shiinna es una persona que siempre se preocupa por los pequeños blogueros que circulan por la red, por darles a conocer, por que se conviertan en unos grandes... creo que ese es el motivo de su política, y me parece un motivo precioso.
Si hay algo por lo que, para mí, estamos unidas, a parte de mi madrina Gin (que antes fue su ahijada, lo que convierte a Shiinna en mi abuelita), es que las dos somos Hufflepuff de corazón. A lo mejor os parece una tontería, puedo entenderlo, pero para mí es importante. Como buena friqui que soy, me siento muy orgullosa de ser Hufflepuff y me alegró de verdad ver que ella también estaba contenta de serlo, dada la mala fama que suelen tener los tejones. Por eso estoy poniendo gifs de Cedric Diggory, sí.
Gracias Shiinna, por todo: por quererme, por ayudarme siempre, por animarme a continuar, por tu cariño y tus risas, por tu amistad... por ser como eres.
Tus Dreamers te queremos mucho.


Recuerdo anterior: Eider

Recuerdo próximo: Andy